Aunque no parezca, la mayoría de quienes defendían el voto electrónico, y los países donde se ha aplicado, están reviendo su posición, y volviendo al voto de papel.
Las dudas sobre la transparencia y la seguridad, son fundamentales para dejar de aplicar un sistema que parecía que venía para quedarse.
Las elecciones en EEUU que dieron ganador a Obama, fueron un punto de inflexión, y la publicidad de Homero intentando votar a Obama con la computadora indicando el voto para Mc Kain marcan la nueva tendencia.
Te invito a leer el siguiente informe, para analizar más detenidamente el tema.
No es ajena a la opinión pública, la creciente corriente de pensamiento que con implacable constancia sostiene que las herramientas de la informática poseen el poder de mejorar los problemas sociales. Dentro de estas se enrolan los partidarios de la implementación del voto electrónico en el proceso electoral Argentino. Se lo presenta como un sistema que nos ayudará a mejorar la democracia, partiendo del desmantelamiento del aparato partidario y el punterismo hasta el fomento de la participación ciudadana, como si la inclusión de tecnologías en el acto de votar lo revistiera de transparencia, celeridad y, por sobre todo, modernidad.
Es que en este contexto de planteos de reforma, que conviene analizar en profundidad las soluciones propuestas para terminar con una practica democrática en muchos casos viciadas, pero sin dejar que tan vivaz y profundo anhelo, el cual es una saludable y transparente participación del elector en los comicios, nos conduzcan a la simplificación de los procedimientos de fraude por los inescrupulosos de siempre. A éste respecto la voz de los especialistas se hace oír.
Alfredo Rezinovsky, del Laboratorio de Informática e Investigación de la Facultad de Ingenieria de la Universidad Nacional de Cuyo, sostuvo durante una jornada en la Legislatura porteña el año pasado que los sistemas digitales de votación electrónica “no son transparentes y pueden ser atacados más que cualquier otro”. Lo que implicaría, según su posición, “enfrentarnos a una caja negra que nadie entiende muy bien”. Para Rezinovsky, el principal problema reside en la incertidumbre entre los votantes, auditores y fiscales de mesa que no van a tener control sobre la elección y los resultados”.
“El concentrar en la cuestión del voto electrónico toda la magia que hoy se asocia a la `democracia electrónica es una práctica estupidizante y comercial”, señaló José Luis Tesoro, especialista en temas de administración pública y gobierno electrónico. Según Tesoro, la vía electrónica “puede ser útil para mitigar posibilidades de fraude, pero nuestras democracias tienen problemas mucho más sustanciales que la modalidad del voto. En comunidades que comúnmente se ven obligadas a votar por lo que parece `lo menos pésimo´, daría prácticamente igual que el voto sea con multi-boleta, con boleta única o electrónico”.
Beatriz Busaniche y Federico Heinz, autores del libro “Voto electrónico. Riesgos de una ilusión” (http://www.votoelectronico.org.ar/), advirtieron que “cualquier persona que sepa leer, escribir y contar, sabe cómo verificar si la urna está vacía. En cambio, en la urna electrónica es un programa informático el que verifica la operación. Aún si se confiara que el software es correcto, el fiscal promedio carece de los conocimientos técnicos para comprobar que el sistema fue o no adulterado”.
Busaniche y Heinz observaron que “el clientelismo político es un problema social, económico y educativo que no se solucionará con tecnología”. Hourest, quien caracteriza al “e-voto” como un fetiche tecnológico, “si se plantea una falsa dicotomía entre los que están a favor del progreso y la modernización y los que están en contra, lo único que se consigue es obviar las consecuencias negativas que trae aparejado el voto electrónico. Este sistema no sólo hace menos transparente el acto electoral, sino que su discusión contribuye a evitar otras cuestiones, como el financiamiento de las campañas políticas y la utilización sin control de publicidad oficial”.
La Corte de Justicia alemana desaconsejó al gobierno de ese país implementar el voto electrónico, que se utiliza en varios distritos desde 2005. El máximo tribunal hizo lugar a una demanda promovida por el politólogo Joachim Wiesner y su hijo, el ingeniero en sistemas Ulrich Wiesner. Según los demandantes, las urnas electrónicas cuestionadas no sólo serían susceptibles de manipulación sino que además su uso requeriría una “confianza ciega” en esa tecnología.
Según la traducción del fallo que hizo el profesor argentino-alemán Manfredo Koessl, “la utilización de mecanismos computarizados de votación y escrutinio cuyos pasos y procesos no pueden ser comprendidos, controlados y revisados por el ciudadano raso (sin conocimientos técnicos especializados) y sin un soporte material independiente del informático, es incompatible con el principio de publicidad del proceso electoral, consagrado en el Art. 38 de la Ley Fundamental de ese país”.
Si bien la sentencia no descalifica el voto electrónico en sí mismo y aunque no medió ninguna sospecha de fraude -no se aceptó anular los casi 2 millones de votos emitidos electrónicamente-, la sola existencia de una barrera técnica que bloquea el control ciudadano sobre el procesamiento de la voluntad electoral hace inaceptable el mecanismo.
En Holanda, otro de los países donde se utilizan sistemas electrónicos, el 16 de mayo pasado el Gobierno decidió dar marcha atrás y volver al papel y lápiz, después de que se comprobara que las pantallas de las urnas emitían señales de radiofrecuencia que permitían conocer, a través de un equipo no demasiado sofisticado, la elección del votante desde una distancia de varias decenas de metros.
En los Estados Unidos y Venezuela, donde se han implementado urnas electrónicas en varias oportunidades fueron vulneradas repetidas veces por académicos de la Universidad de California. El informe elaborado por esta universidad (http://www.cs.ucsb.edu/~seclab/projects/voting/ ) demuestra a través de un documento y un video como las máquinas pueden ser vulnerables y las elecciones pueden ser manipuladas aún cuando impriman un comprobante en papel.
FUENTE: “Voto electrónico. Riesgos de una ilusión”, Ed. Vía Libre año 2008
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HABLAR DEL PARTIDO DEMÓCRATA HOY, ES UNA ANTIGUEDAD JAJAJAJ SALUDOS CARLITOS!!!!!!!!
Toqui !!! Espero que podamos demostrar que somos el futuro del progreso de Mendoza. Lamentablemente nos vienen gobernando quienes dicen ser “progresistas”, pero cada vez estamos más lejos del verdadero desarrollo humano en nuestra provincia. Para ello, debemos seguir estudiando y preparándonos, para llegar al gobierno y demostrar mediante el logro de resultados diferentes a los conocidos hasta ahora. Un fuerte saludo, Carlos.
La traducción completa del fallo de la Corte Alemana puede encontrarse en:
http://www.joseperezcorti.com.ar/Archivos/Doctrina/Electoral/2009_09_23_S_2BvC307_2BvC407_EVote_Alemani_Traduccion_comentarios_Koessl_PerezCorti.pdf
http://portalanterior.abeledoperrot.com/Noticias/MostrarNoticiaNew.asp?cod=6381&tipo=2
Manfredo. Muchas gracias por la traducción del fallo. Ahora me pongo a leerlo, aunque ya veo que es la inconstitucionalidad del e vote. Espero que le sirva también a Alfredo.