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Entregué a las autoridades del Partido Demócrata el documento “Mendoza: La transformación del desierto imposible, al posible”. Se trata de lineamientos y definiciones políticas para que nuestra agrupación ofrezca un programa de gobierno alternativo y diferenciador, en vista de las elecciones 2011. Es muy importante enriquecerlo, darle mayor contenido, ya que se trata de lo que queremos hacer con Mendoza en el siglo XXI. Por eso es importante que participes. Te invito a que expongas aquí tus ideas.

Conviene aclarar, para no dejar dudas, que mi aspiración es brindarle a los mendocinos un programa de gobierno antes que cualquier candidatura o disputa interna. Estoy convencido que el consenso, cualidad que hemos perdido en los últimos años de vida cívica, importa más que cualquier lista o nombre.

Este documento surge ante la situación que Mendoza no puede tolerar más candidatos sin preparación ni hombres que no conozcan el territorio, sus problemas, y las posibles soluciones. De allí que hoy es tiempo para ofrecer programas y alternativas, comprometerse con la sociedad que busca soluciones, mostrando ideas, comparando visiones, así como discutiendo alternativas. Y así es como creemos que se profundiza y vive la democracia. En Mendoza nos hemos preocupado más por los nombres y apellidos y nos hemos alejado de lo esencial: qué es lo que deben hacer esos hombres una vez que llegan a la función pública.

También hago este aporte como una convocatoria de unidad para articular consensos, no sólo dentro de la vida interna del Partido Demócrata sino con otras agrupaciones sociales y partidos políticos afines. Debemos ofrecerle a Mendoza mejores opciones para concretar acuerdos programáticos y electorales. Somos muchos los que compartimos estas ideas fuerza, pero no todos somos necesariamente demócratas.

El documento se centra en tres puntos principales:

1-Redefinir la relación Nación-Provincia.

2-Transformar la matriz productiva pensando en el mundo como mercado.

3-Mendoza debe replantear su sistema de formación y educación.

Y para ello presenta 10 ejes fundamentales, sobre los cuales debe girar la gestión del próximo gobierno:

-Desnutrición Infantil, respeto por la vida.

-Educación, la gran herramienta para igualar oportunidades e impulsar la libertad del pueblo.

-Salud, el desafío tecnológico.

-Seguridad y Justicia, el camino hacia el derecho y las obligaciones

– Hacienda y Empleo Público, el pensamiento estratégico.

– Medio Ambiente, hacia la inversión profunda.

– Economía, mejor distribución.

– Institucionalidad, la modernización.

-Cultura, el espejo del talento.

– Obra Pública, nuestra construcción social.

Te invito a leer a continuación todo el documento, y espero tus críticas, sugerencias y aportes.

Mendoza: la transformación del desierto imposible, al posible

Hace años que nuestra provincia, la Mendoza de todos, viene decayendo lenta y no tan imperceptiblemente respecto a sus históricos niveles de vida. Lo que ha sido ejemplo en el país durante finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX, es ya una postal. Este cambio negativo nos ha encontrado a los mendocinos como adormecidos, incapaces de advertirlo. Pareciera que perdimos capacidad de sorpresa ante medidas oficiales ineficaces como el aumento de impuestos, o frente al pésimo manejo de las finanzas provinciales con más déficit presupuestario y endeudamiento público. Se han alcanzado niveles de pobreza e indigencia indignantes y no reaccionamos frente a ello.

Hoy, pasada la primera década del siglo XXI, hemos llegado a una situación en la que contamos con un gobierno provincial ineficiente y sin reacción. Un gobierno que goza de la más feroz y bien ganada crítica popular que se haya conocido en los últimos 25 años.

Conviene aclararlo, a fuerza de parecer repetitivo: La ineficiencia es la madre de la corrupción. A este gobierno lo antecedió uno igual de ineficiente e irresponsable, por haber desaprovechado una época de bonanza económica para hacer cambios profundos, y por haber privilegiado un acuerdo electoral personalista en detrimento de los intereses de la provincia.

Entiendo que la decadencia de Mendoza coincide con el abandono de las ideas de libertad y progreso que hicieron grande y pujante a nuestro territorio. Y que mucho han contribuido a ese deterioro las fuerzas políticas que vienen alternando el poder. Después de más de dos décadas, Mendoza necesita volver a pensarse, a obtener desde sus entrañas las soluciones, los planes y la inteligencia que reconquisten la idea que siempre ha sido el norte de nuestros antepasados: transformar el desierto, de lo imposible, a lo posible.

Este nuevo populismo, un estilo que prioriza lo sectorial por lo general y el egoísmo por la generosidad, gobierna a la provincia desde hace años. Y es ese mismo modelo el que ha permitido que Mendoza perdiera su identidad y su bien ganado prestigio, coartando así las posibilidades de desarrollo social de su pueblo.

Desde hace 8 años que el 92 % del presupuesto provincial de Mendoza se destina a pagar el costo fijo del funcionamiento del Estado. Y lo grave es que este Estado presta cada vez peores servicios. De modo que estamos consumiendo los ingresos de las regalías petroleras en estos gastos corrientes, lo que viene a demostrar una realidad muy penosa y mediocre: la matriz económica de la Mendoza de hoy, es inviable.

Debemos ser sinceros con el presente si pretendemos un futuro mejor. Este modelo, tal cual lo conocimos y padecemos, está fisurado, ya se agotó. No es inteligente contar con un Estado que gasta más de lo que ingresa. Un ejemplo, en este sentido, parece más que evidente: si se acabase el petróleo hoy, Mendoza y los mendocinos estaríamos en bancarrota.

Estamos en medio de una fiesta decadente e irresponsable, encendiendo habanos con los billetes de mayor valor. Literalmente, nos estamos fumando la provincia.

En los 8 años de los dos últimos gobiernos, sólo se invirtió el 8 % del presupuesto provincial en obras públicas, mientras que nuestros vecinos de San Juan destinaron el 30 %, y San Luis el 70 %. La deuda pública en Mendoza aumentó de $ 3.240 millones en el año 2003, a $ 4.539 millones en el 2010. La mediocridad de los que han conducido la provincia, y su falta de visión estratégica, nos hace discutir como si fuéramos bomberos las 24 horas, los 365 días del año. Para apagar incendios necesitamos que haya más agua que fuego. Es decir: necesitamos mejorar los ingresos, gastarlos mejor e invertir con inteligencia.

Para cambiar la historia, debemos apostar a la construcción, con esfuerzo, inteligencia y mucho trabajo, de una fuerza política alternativa, que represente los ideales que alguna vez enarboló el Partido Demócrata en Mendoza. Aquella tarea germinó abriendo los canales de discusión y participación, para formar nuevos cuadros de dirigentes. Y así es que debemos ofrecerle a Mendoza mejores opciones para concretar acuerdos programáticos y electorales. Somos muchos los que compartimos estas ideas fuerza, pero no todos somos necesariamente demócratas.

Conviene aclarar, para no dejar dudas, que mi aspiración es brindarle a los mendocinos un programa de gobierno antes que cualquier candidatura o disputa interna. Estoy convencido que el consenso, cualidad que hemos perdido en los últimos años de vida cívica, importa más que cualquier lista o nombre.

Para recuperar a Mendoza de la curva descendente es imprescindible discutir ideas, proyectos, visiones. Por ese motivo es que me permito ser claro: Mendoza no puede darse el lujo de prohibir ninguna clase de actividad económica, entre ellas la minería, sin antes debatirlo en profundidad.

Mendoza necesita con urgencia un plan maestro de crecimiento, una plataforma que nos permita unirnos y encarar el futuro con unidad, coherencia y visión estratégica; de cara al mundo, potenciando nuestras mejores virtudes, orgullosos de nuestra cultura, contentos por ser protagonistas de nuestro destino.

De una buena vez, Mendoza debe proponerse consolidar un liderazgo de dirigentes, con equipos y unidades de trabajo preparados para la gestión pública, entrenados para resolver la dinámica que propone la globalización y los escenarios tan complejos de un mundo cada vez más integrado. Esto también necesita de legisladores (nacionales, provinciales y municipales) que interpreten el espíritu de cambio, y acompañen las acciones enriqueciendo el debate, corrigiendo las políticas públicas e innovando en la búsqueda de soluciones.

El siglo XXI necesita de madurez cívica en el más amplio de los sentidos: responsabilidad histórica. Y la mayor transparencia, como garantía de credibilidad.

Fijado este panorama y el horizonte de aspiraciones, debemos concluir que, hoy en día, Mendoza no puede atraer grandes inversiones. Porque, entre otras carencias, no tenemos una dirigencia que mire al mundo más allá de un Mercosur cada vez más acotado a los deseos del Brasil, sin culpa alguna de esa nación, y a la volatilidad de nuestros países, que siempre procuran su propio y lógico bienestar.

Por eso invito a que podamos repensar nuestra provincia, sobre la base de un sistema austero, inclusivo, y que con equidad, permita el progreso de la sociedad con énfasis en los sectores populares.

Para el Partido Demócrata es imposible pensar en otros términos que no sean los del desarrollo armónico y equitativo de nuestro pueblo. Para nosotros esta reformulación tiene como basamento dos aspectos que hemos mantenido en buena parte de nuestra historia: el respeto por la propiedad privada y la confianza en la iniciativa individual. Ya en el siglo XXI creemos que ambas herramientas son los grandes instrumentos que permiten el crecimiento y el desarrollo sostenido de un pueblo.

Tres ideas fuerza.

La transformación de Mendoza es una tarea posible y realizable. Para transitar su camino de concreción, estimo necesario reformatear la manera en como la provincia se relaciona con la nación, con el mundo y consigo misma en la educación y formación de sus ciudadanos.

Para ello aporto tres ideas fuerza, las que considero indispensables y trascendentes para volver a empezar este desafío llamado “Mendoza, la transformación del desierto imposible, al posible”

  • Redefinir la relación Nación – Provincia.

Argentina agotó el modelo de coparticipación federal. Hoy resulta imposible pensar que un país serio dependa del capricho y la voluntad de gobernadores y presidentes de turno. Eso es parte de la administración de un país pensado para el siglo XX.

Como mendocinos confiamos en el país federal. Y apostamos a una Argentina profunda, diversa, integrada. Y en consecuencia la forma de encarar un nuevo marco institucional es estableciendo alianzas con otros gobernadores, provenientes de polos regionales en idéntica situación que Mendoza. Por eso estamos convencidos que necesitamos establecer el eje Mendoza-Córdoba-Santa Fe-Buenos Aires, y avanzar con el resto de provincias, para fijar nuevas políticas de Estado, acordes al siglo XXI.

  • Transformar la matriz productiva pensando en el mundo como mercado.

La Mendoza de hoy, por distintas situaciones, algunas voluntarias y otras azarosas, padece un complejo de inferioridad. Más allá de lo cultural importa aquí lo económico, lo social y lo educativo. La globalización ha llegado y el desafío es impostergable: Mendoza debe estar en el mundo. Sí o sí. No basta el esquema de gestión entre lo público y lo privado. No ha servido para liderar ninguna transformación general sino sólo satisfacer intereses sectoriales. Integrarse al mundo supone buscar nuevos paradigmas, apostar a la creatividad, conectarse directamente con las realidades que hoy nos parecen muy lejanas. En este sentido hay que ponerse a la vanguardia, ya que estamos perdiendo tiempo y energía. Es otro de los desafíos claves para ser parte del siglo XXI.

  • Mendoza debe replantear su sistema de formación y educación

El objetivo es clarísimo: Mendoza en una década debe transformarse en un polo de innovación tecnológica, y ubicarse entre los 10 mejores de Sudamérica. Definitivamente esta es la apuesta: una plataforma para mejorar la educación, de generación en generación. Es una meta que como mendocinos excede los partidos políticos y cualquier otra diferencia.

Todos coincidimos que sin calidad educativa, difícilmente se consigan resultados duraderos. Pues bien: Mendoza se debe una reforma importante en su calidad educativa. Nuestro primer compromiso es con Mendoza. No hablamos de reformas constitucionales, hablamos de transformar la educación. Es un asunto público, vital para nuestro futuro. Y el Estado debe encabezar esta verdadera revolución.

 

Diez ejes fundamentales.

En el marco de las tres Ideas Fuerza troncales, visualizo diez aspectos fundamentales que merecen ser objeto de las políticas públicas más importantes que se debe esta provincia, con el objeto de volver a empezar este desafío llamado “Mendoza: la transformación del desierto imposible, al posible”

Desnutrición infantil, respeto por la vida.

En nuestra provincia cada día hay más recién nacidos con cuadros de desnutrición infantil, que en algunos casos se convierten en problemas crónicos, con dramáticas implicancias familiares y sociales. Esto termina afectando irremediablemente las posibilidades de los niños que la sufren, impidiendo que puedan educarse y desarrollarse en el futuro. Estamos hablando de niños que tienen hipotecado su futuro contra nada, debido a la carencia de políticas que protejan a la niñez desde sus inicios.

Sin un trabajo verdadero, sin una vivienda ni servicios públicos básicos como cloacas, agua potable, luz y gas, no hay posibilidades que volvamos a salir adelante. La desnutrición se comerá nuestro futuro como sociedad y nos debe avergonzar como dirigentes. Las potencialidades de Mendoza no deberían permitir alentar esta asimetría social. Gobernar es garantizar y promover el acceso más igualitario a condiciones de vida básicas, y otorgar las mismas posibilidades.

La Mendoza del siglo XXI debe hacerlo, sin más postergaciones.

 

Educación, la gran herramienta para igualar oportunidades e impulsar la libertad del pueblo.

Hay que innovar en educación, no podemos seguir con estándares del siglo XX. Mendoza necesita una revolución educativa que iguale las oportunidades de todos, privilegiando los sectores más vulnerables de la sociedad por ser los que más lo necesitan.

El desafío que enfrenta la educación en Mendoza es reformular un sistema que atraiga, incluya, retenga, forme y capacite a los jóvenes en su tránsito desde la niñez-adolescencia hasta su adultez, que les brinde las habilidades y competencias básicas para poder desarrollarse. Debe invertirse en la herramienta más poderosa para recuperar socialmente a los casi 100 mil jóvenes Ni Ni, que actualmente Ni estudian Ni trabajan.

Para transformar la provincia en un polo educativo de excelencia, la escuela secundaria debe formar jóvenes que lleguen a la universidad con la preparación adecuada; a la vez, a través de la enseñanza de oficios, debe inculcar en los jóvenes el valor del trabajo y brindarle el nivel de formación mínimo que requiere hoy el empleo formal. La Formación Profesional debe ser incentivada desde el Estado, para potenciar el valor que se obtiene con el título secundario.

Ya desde el nivel primario, los alumnos mendocinos deben familiarizarse con la más alta tecnología, con el acceso a Internet a través de notebooks tanto para los chicos como para los maestros. Planes integrales como el Ceibal de Uruguay, son ejemplos realizables a seguir.

El Estado debe garantizar un programa de becas anuales a los mejores promedios en ciencias duras y agrarias, para que puedan estudiar en las más prestigiosas universidades del mundo, devolviendo a Mendoza los conocimientos de vanguardia que adquieran. Esto nos permitirá producir bienes y servicios más sofisticados, que son los que requiere el mundo moderno, obteniendo de esta forma, más y mejor trabajo.

La Investigación y el Desarrollo son herramientas fundamentales para potenciar en nuestros productos, las ventajas naturales que nos brinda nuestra tierra, incorporando el conocimiento para obtener mayor calidad y posibilidades de inserción en el mundo de hoy.

Mendoza debe recrear una cultura emprendedora que prepare a nuestros jóvenes en nuevas formas de trabajo, ante un mundo laboral donde el empleo se torna un bien escaso. Nuestra educación debe abrevar en el ejemplo e inspiración de nuestros antepasados inmigrantes, que ayudaron a transformar esta provincia.

 

Salud, el desafío tecnológico.

Nuestro sistema de salud está colapsado. Los centros de atención primaria, que deberían funcionar en los barrios en forma descentralizada, y ser los grandes contenedores de las necesidades preventivas y de tratamientos de la población, no tienen la estructura ni la capacidad funcional que requieren nuestros tiempos.

Los hospitales terminan ocupándose primariamente de los pacientes, sin cumplir con una función de atención secundaria o de derivación por complejidad de distintos grados. Esta situación afecta en forma directa a los más pobres, aquellos que necesitan, verdaderamente de la asistencia pública, pues tienen menos posibilidades de poder elegir.

Hay que dotar de tecnología a la actual red, optimizando el recurso humano, generando una nueva infraestructura de acuerdo al crecimiento demográfico de Mendoza.

 

Seguridad y Justicia, el camino hacia el derecho y las obligaciones

La gran deuda que tienen los gobiernos con el pueblo, es la inseguridad. Si bien es un problema con solución, hay que tener agallas para tomar decisiones de fondo, sin prometer resultados demagógicos.

Las distintas áreas del gobierno deben estar coordinadas para solucionar estructuralmente el problema de la inseguridad, atacando sus causas. Sostenemos que todo empieza por la educación como factor fundamental de contención social, la generación de empleo y la disminución de la marginalidad. El acceso a la vivienda es primordial para la existencia de la familia y de la contención. Los programas de mejoramiento barrial, el deporte, la cultura y toda medida de integración social son fundamentales para atacar el fondo del problema.

En este sentido, hay dos aspectos prioritarios que van de la mano: la inflación y la inseguridad. Y ambos, son producto de pésimas políticas económicas y sociales de gobiernos populistas y débiles. Hay que tener coraje para encararlos. Y hay que desafiar las supuestas trabas que permiten que todo siga igual. Mendoza puede ser la provincia con menos inflación de Argentina y recuperar la tranquilidad, combatiendo al delito.

¿Mano dura o mano blanda? No creo que ése sea el verdadero eje del problema de la inseguridad. El eje, en todo caso, es el desarrollo económico, armónico, justo, distributivo. Debemos preferir inaugurar 5 fábricas por mes que construir 5 cárceles en un año.

No puede faltar un Plan Integral de Viviendas para paliar un déficit de 120.000 viviendas que resuelva el déficit habitacional, a corto, mediano y largo plazo, tanto para las zonas rurales, urbanas de clase media, y para las marginales.

La inseguridad se combate trabajando en serio. En primer lugar con la recuperación social como objetivo de fondo, y en paralelo con una acción que prevenga el delito. Queremos una Policía que debe ser revalorizada, profesional, equipada y competente. Queremos un Poder Judicial más ágil, que dicte sentencias sin burocracia. Queremos un sistema carcelario que eduque, forme, incluya socialmente, y no uno que sirva como post grado en delincuencia.

Pero, insisto, la inseguridad se relaciona más con el desarrollo económico que con construir cárceles y comisarías. Generar empleo no es tarea ni del Poder Judicial ni de la policía. La ecuación ya está probada en todo el mundo: más desarrollo económico, mayor capacidad de empleo, más acceso a bienestar, menos delitos, menos injusticia.

 

Hacienda y Empleo Público, el pensamiento estratégico.

Los recursos son escasos y no alcanzan para todo lo que nos gustaría. Es lo mismo que ocurre en cualquiera de nuestros hogares. Por eso la austeridad es la clave para no aumentar, en algunos casos bajar, y en otros eliminar (impuesto de sellos) la presión tributaria provincial y poder prestar correctamente los servicios a cargo del Estado.

No podemos seguir gastando el dinero que viene del petróleo, que un día se acabará, en pagar los costos fijos de funcionamiento del Estado.

Tenemos que lograr que se destine el 40 % del presupuesto a obras públicas. Esto es algo posible, y nuestras provincias vecinas lo han logrado. San Luis llegó al 50 % y San Juan al 30 %. Año tras año, durante 8 años, debe destinarse un porcentaje cada vez mayor del presupuesto a inversiones de capital y obra pública, sobre todo con los ingresos provenientes de regalías petroleras.

No debemos perder el objetivo vital de encontrar nuevas formas de recaudar beneficios a partir del fomento de otras actividades productivas en el territorio provincial, y fundamentalmente de buscar nuevos mercados para nuestros productos tradicionales. No podemos dejar de obtener nuevas formas de ingresos mediante Regalías Mineras, a las Aguas Minerales, y Eléctricas.

Los deudores morosos del pago de impuestos en la provincia, hoy gozan de una real impunidad y festejan que el gobierno se oriente a cobrar más a los que pagan, y que no se dedique a cobrarle a los que evaden.

Se debe independizar a la DGR (debería ser Autónoma) del Poder Ejecutivo Central, el director político de dicha dirección debe ser un cargo electivo,  para otorgarle independencia política al organismo.

Es una característica fundamental del buen gobierno, el control exhaustivo del gasto, racionalizándolo y direccionándolo hacia las áreas más carenciadas.

Propiciamos una política integral del trabajo público, jerarquizando al empleado,  capacitándolo, realizando escalafones acorde a los tiempos actuales, con organigramas definidos por cada una de las Jurisdicciones. La nueva Ley del Empleo Público debe tener premios y castigos, individuales y grupales, y el ingreso debe ser por concurso y no a dedo.

 

Medio Ambiente, hacia la inversión profunda.

Si no cuidamos el medio ambiente, ninguno de nosotros, ni nuestros hijos y nietos, podrán vivir en esta tierra. Esto significa que no puede permitirse el desarrollo de ninguna actividad, sea del tipo que sea,  que produzca daño ambiental.

Los distintos tipos de inversiones económicas y productivas que impactan el ambiente sin dañarlo, deben llevarse a cabo con los debidos controles del Estado, evitando que las mismas terminen causando algún tipo de daño ambiental.

Consideramos que una política medioambiental razonable, no debe estar regida por el fanatismo y la utopía, pues el Estado debe actuar siempre de acuerdo a criterios objetivos y con una clara fundamentación científica en la toma de decisiones.

La matriz energética de la provincia debe diversificarse. Es necesario impulsar la generación de energías limpias, renovables, que utilice acabadamente el enorme potencial no explotado de nuestros ríos y del sol, como asimismo la fuerza de nuestros vientos en distintas zonas. Debe ser una prioridad, que nos permita reforzar la generación de electricidad frente a la demanda creciente que exige nuestro desarrollo.

 

Economía, mejor distribución.

El crecimiento económico depende, principalmente, del impulso que genera la iniciativa individual en la economía. El Estado debe garantizar un clima de negocios tal, que permita y atraiga la inversión privada, para que esta genere más y mejores empleos, y produzca una real y genuina distribución de la riqueza.

Debemos tener presente que sin una inversión previa no hay nada para repartir y que a mayor crecimiento económico, más probabilidades de llegar al desarrollo que permita un mejor nivel de vida para el pueblo.

El aumento en el nivel de inversiones y de trabajo privado, genera también, más ingresos para el Estado, lo que posibilita prestar mejores servicios públicos elevando el nivel de vida de todos (cloacas, agua potable, salud, educación, vivienda, etc.).

Sostenemos que no puede haber actividades económicas lícitas y que no afecten el ambiente, que estén prohibidas de antemano, siendo responsabilidad del Estado, garantizar el debido equilibrio productivo e industrial con el ambiental.

Debe considerarse además que el sistema económico funciona en tanto la pobreza disminuya notablemente. Los negocios prosperan cuando existe un gran mercado, y estos no pueden desarrollarse si la mayoría de la población no tiene poder adquisitivo.

El Crecimiento Económico de Mendoza en los últimos 8 años fue del 53% en términos reales, eso significa que nuestra producción aumentó sólo el 50%, siendo que en términos nominales la misma aumentó un 142%, es decir que subieron más los precios que la producción real. Por eso necesitamos no producir productos primarios solamente, sino darle más valor agregado a los mismos diversificando nuestra industria. Debemos fomentar el crédito accesible para nuevas industrias, capacitar a emprendedores y acompañarlos a buscar nuevos mercados.

No podemos conformarnos con 2 puertos de salida de nuestros productos (Buenos Aires y el Pacifico), debemos impulsar la mejor conectividad con el Oeste hacia Chile y utilizar la alternativa aérea, firmando convenios de traslado y colocación de productos.

La integración de los sectores empresarios debe dejar de ser un discurso del gobierno, para convertirse en una realidad que permita disminuir costos y dar más rentabilidad a sus productos.

La gran oportunidad que significa poder utilizar el dinero que ingresa del petróleo y de la minería para obras públicas, no la podemos desaprovechar, pues nos permitirá utilizar mejor el agua (impermeabilización de canales y mejora de sistemas de riego) y regar más cantidad de tierras hoy infértiles (trasvase del Río Grande al Atuel). Esto significa que podemos estar en la puerta de lograr una mayor producción, que pueda exportarse con valor agregado a distintos destinos del mundo, especialmente a los países asiáticos, y equilibrar el crecimiento de Mendoza en el Oasis Sur provincial.

 

Institucionalidad, la modernización.

Las instituciones importan, y mucho.

El respeto al sistema republicano y democrático son requisitos necesarios, aunque no suficientes, para el desarrollo del pueblo. A estos principios, que no todos han defendido con firmeza desde que existe nuestro país, hay que aportarle mucho más para lograr mejores resultados en la vida de todos.

La existencia de un mejor sistema político y electoral que represente realmente a la sociedad y le de soluciones al pueblo, es indispensable. El fortalecimiento de los partidos políticos es fundamental para el funcionamiento de la democracia y para ello deben modernizarse sí o sí, porque como están no sirven. No pueden seguir existiendo listas sábanas y colectoras que interfieren contra la voluntad popular y destruyen el sistema representativo. Los políticos tránsfugas han sido y son muy dañinos para estos fines, por eso creo que tal comportamiento debe ser pasible de sanciones cívicas y, si cabe, penales.

Mejorar el sistema político y electoral de la provincia, será pagar una deuda pendiente de los dirigentes, con su pueblo.

Cultura, el espejo del talento

El nivel cultural de una sociedad es el que determina su nivel de vida actual y sus expectativas futuras. Si se achata la cultura, decae la sociedad en su conjunto.

Mendoza tiene grandes artistas en sus distintas áreas, que se han destacado individual o colectivamente con su propio esfuerzo.

El Estado debe fomentar procesos de producción cultural que finalmente signifiquen arte y cultura para los ciudadanos, y no cotos de caza o conchabos para algunos. Los artistas y realizadores culturales deben ser objeto de fomento, protección y promoción por parte del
Estado, siendo el mecenazgo una herramienta fundamental para derivar dineros de origen privado en apoyo del arte y la cultura locales.

Obra Pública, nuestra construcción social.

Es la columna vertebral de toda construcción social. Porque ese es el concepto histórico de nuestros antecesores: la obra pública es la expresión de una estrategia de crecimiento, fruto de la planificación y la visión estructural.

Queremos desarrollar polos regionales y redefinir sus perfiles. Apostamos a crear polos tecnológicos, educativos, económicos, culturales, e incluso, sociales. Nuestra geografía nos permite soñar en una Mendoza más diversificada, que aproveche a cada uno de los mendocinos en la tarea que mejor los exprese.

Un cambio importante es destinar los ingresos que se reciben por regalías petroleras a esta unidad de Obra Pública, priorizando y completando la visión de crecimiento. Nuestros recursos naturales deben ser optimizados como nunca antes: el agua es el gran ejemplo. Con un mejor aprovechamiento, y esto requiere obra pública planificada, podríamos duplicar o quizá triplicar nuestras cosechas. Y en consecuencia, podríamos generar una red eléctrica de gran envergadura, que fomentaría su utilización en distintas industrias.

Acerca de Carlos

Soy abogado, profesor universitario y actualmente ocupo el cargo de Senador Provincial en la Legislatura de Mendoza. Presido el bloque desde 2007.
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10 comentarios

10 respuestas a Mendoza: la transformación del desierto imposible, al posible

  1. Monica dijo:

    La verdad q hace breves minutos q abro mi facebook y me encuentro con un mensaje de mi bellisima provincia a la cual me llamo la atencion de poder trasnformar el desierto en algo posible, q el q conoce bien lo q es estar en un desirto es algo abrumador y pasar a un paraiso es algo q nuestra mente no llega a comprender lo maravilloso q es. Es por eso q me tome el atrevimiento de escribirle, porque si lo q usted hace comentario en este importantisimo documente de poder llegar hacer realidad, de sacar a nuestra bellisima provincia y los q vivimos en ella de tanto usted como los q vayan a estar acompañandolo de salir y empezar a ver los primeros frutos y no seguir viviendola sumergida en la decadencia en la q esta viviendo y sufriendo ya sea nuestra bella provincia como los q vivivmos en ella. Por eso si usted es un hombre de palabra al q como es el dicho al pan pan y al vino vino, como muchisimo placer apoyaria lo

  2. Monica dijo:

    q fuera por apoyar sus muy buenas idea, porque ya q yo no soy una mujer potentada, me gustaria dejarles de herencia tanto a mis hijos como sus herederos una provincia q nos merecemos, con personas de palabra. Desde ya muchisimas gracias por haber compartido un documento tan importante. Q termine agradeblemente el domingo, un breve saludo gracias.

    Monica Aguero

  3. Eduardo dijo:

    Bueno leido esta, espero que su partido le de un ok. no tengo afiliacion politica , soy un ciudadano mas,Gracias.

  4. Norma Galez Assis dijo:

    Su propuesta es clara, abarca los aspectos fundamentales. Es muy importante que las personas a ocupar un cargo estèn muy bien capacitadas, inclusive los que ocuparàn un puesto pequeño o de atenciòn a las personas. Esa es una presentaciòn de los funcionarios de mayor jerarquìa , pues muchas veces el desemvolvimiento de los mismos es indeceable, y todos opinamos ” y los pusieron por polìtica”, de la preparaciòn de cada uno de los niveles dependerà el èxito de la gentòn.
    Su propuesta es viable, pero tiene un gran obstàculo a vencer: el asistencialismo arrigado durante 30 años, esa situaciòn requerirà una estrategia muy especial y eficiente porque los obstàculos que plantea la dependencia pueden ser terribles, la mejor muestra està en lo que ha pasado con la cosecha 2011, nadie queria participar por que tienen planes asistenciales.
    Es desconsolador la falta de cultura del trabajo, si hasta los niños consideran que una cosa antigua es que los abuelos trabajen.
    Sin duda llevar a cabo esta propuesta serà el comienzo del resurgir de Nuestra Provincia. Adelante.

  5. Eduardo Mazzuca dijo:

    Medio Ambiente, hacia la inversión profunda

    La matriz energética de la provincia debe diversificarse. Es necesario impulsar la generación de energías limpias, renovables, que utilice acabadamente el enorme potencial no explotado de nuestros ríos y del sol, como asimismo la fuerza de nuestros vientos en distintas zonas. Debe ser una prioridad, que nos permita reforzar la generación de electricidad frente a la demanda creciente que exige nuestro desarrollo.

    Mi pensar: Este titulo y esta idea, me llamaron la atención, por su profunda realidad de futuro. A pesar de ser la Idea Madre, de un cambio y una inversión en profundidad, se pierde entre los otros detalles.
    La idea fundamental de este nuevo milenio es darle las espaldas a los dinosaurios y dar la cara al sol. Esto significa simplemente cambiar por completo nuestra relación con el medio ambiente y la forma de consumir las energías necesarias para la existencia. Este cambio de punto de vista, radical, total, abarca todos los procesos de una sociedad proyectada al futuro. La inversión masiva en una nueva Ciencia y Tecnología, que se adapte al nuevo desafío de cambio hacia Energías limpias Renovables compatibles con el medio Ambiente Equilibrado y Natural. Darían movilidad inmediata a los dos elementos fundamentales de un sistema social, educación y trabajo. Comparado con un cuerpo humano estas serian las dos piernas que permiten el movimiento, y como consecuencia de buenas inversiones en la región, se desprenden la salud y el bienestar social, los dos brazos de este cuerpo social que ayudaran a la realización de un todo.

    Obra Pública, nuestra construcción social.

    Es la columna vertebral de toda construcción social. Porque ese es el concepto histórico de nuestros antecesores: la obra pública es la expresión de una estrategia de crecimiento, fruto de la planificación y la visión estructural.

    Mi pensar: continúo con la idea de base anterior, teniendo en cuenta que mis pensamientos son totalmente unitivos. Las obras públicas a realizarse con prioridad, deben ser aquellas que permitan dos piernas fuertes. La transformación de la educación en todos sus niveles, para preparar los futuros obreros de las nuevas empresas. La minería del Litio, debe ser una base de partida, teniendo en cuenta que es una forma de minería limpia, lejos de lo que hoy en día se llama la mega minería contaminante. Las fabricas de baterías, que no es del futuro, teniendo en cuenta que ya se vienen utilizando desde hace mucho tiempo para computadoras y teléfonos etc. Desde este punto de vista de continuidad pensar en la conversión energética automovilística a mediano y largo plazo, seria una forma de incorporarse a los pioneros y no perder el tren y quedar nuevamente en manos de los países fuertemente industrializados. Esta nueva industria es posible hoy y ahora en la región Noroeste argentina, que seria transformada en una región del futuro.

    Como mendocinos confiamos en el país federal. Y apostamos a una Argentina profunda, diversa, integrada. Y en consecuencia la forma de encarar un nuevo marco institucional es estableciendo alianzas con otros gobernadores, provenientes de polos regionales en idéntica situación que Mendoza. Por eso estamos convencidos que necesitamos establecer el eje Mendoza-Córdoba-Santa Fe-Buenos Aires, y avanzar con el resto de provincias, para fijar nuevas políticas de Estado, acordes al siglo XXI.

    Mi pensar: si bien comparto las ideas expuestas en su conjunto, con este aspecto discrepo en su prioridad. Aunque la forma es dubitativa con respecto a las nuevas provincias y nuevas políticas, quisiera interpretarlo de la siguiente manera: el polo tradicional Mendoza, Córdoba, Santa fe y Buenos aires, no debe ser incrementado, sino adecuado a la nueva política energética, que seria el fundamento de este proyecto de visión de provincia. Y realizar un nuevo polo, directo hacia las provincias del noroeste argentino, en un nuevo complemento regional, con vistas a la explotación de todos los recursos renovables que se encuentran a lo largo de la Cordillera de Los Andes. Con la vista puesta a la nueva cultura e industrialización de la Región Andina.

  6. Eduardo Mazzuca dijo:

    Lamento que se hayan perdido en el copiado y pegado las separaciones, mayusculas y negritas que remarcaban mis ideas de las del Señor Carlos Aguinaga.
    Leer con atencion, por favor, mis ideas comienzan con …Mi pensar :…

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